Wednesday, August 10, 2005

Noche en la casa, siempre lo mismo.

Viaje relámpago a Barcelona para asistir al concierto de u.2. sin duda un gran momento en nuestras vidas. 4 horas de viaje en barco sentados en butaca, sin duda, lo peor del mundo. Compartir el barco con todo tipo de gente inclasificable,- de lo peor. 8 horas de vuelta en barco intentando dormir en butaca, imposible. Acabo durmiendo en el suelo un par de horas. Doy vueltas por el barco, entro y salgo del baño. Intento leer en los sofás del salón; la estética del salón es insuperable, es como una mezcla del resplandor y las peores series de los setenta, esta claro, estoy en un barco de los años setenta. Me cambio de asiento tres veces intentado encontrar el sofá perfecto para reposar mi culo y poder leer un par de horas,- tengo en las manos el libro perfecto, “el titulo de este libro se titula dogma 95”. Un libro que lo cuenta todo sobre el movimiento; leo unas cuantas paginas pero me es imposible seguir por culpa del fuerte volumen de la tele que nadie esta mirando; ponen una peli del Harry Poter, no sé cual porque todas me parecen igual. ¿pero porque no apagan la tele?. Aparte del sonido nada envolvente de la peli de mierda suena la música del bar; “todos lo que no fue éxito en los 90”. Y yo me pregunto, ¿por qué?. Esta claro que la peor tortura del mundo no es ir al dentista o que te electrocuten los pezones, lo peor es viajar en butaca. Casi me concentro en el libro cuando detrás mía, un grupo de jóvenes kinkis treintañeros se sientan para intercambiar pocas ideas sobre tunig y historias de primos que hicieron la legión. La conversación no tiene desperdicio. Me levanto y vuelto a intentar dormir en la sala donde están las butacas.
Durante el concierto de u.2 creo que paso mas tiempo mirando al publico que al grupo, pienso en todas esas miles de personas como yo que han pagado una entrada para entrar en un estadio de fútbol para estar apretujados bañados en sudor viendo un concierto a dos kilómetros del escenario. Yo también quiero ser artista, que gran idea; tener algo que decir y comunicarlo, y encima te pagan por ello. Me parece genial. Miro a todo el publico y me los imagino viendo mis pelis malas o comprando mis cuadros. Sin duda, un gran momento para soñar en mi anodina vida. No era la primera vez que viajaba a Barcelona, lo he hecho en tres o cuatro ocasiones; antes, al viajar a ciudades grandes me daba un subidon de adrenalina y me entraban ganas de hacer una maleta si la tuviera y largarme a vivir a una gran ciudad, como Barcelona. Pero en este ultimo viaje he reflexionado sobre lo que tengo en la isla y lo que tendría en barcelona. Todas esas pequeñas diferencias me afectarían demasiado.
Barcelona como toda ciudad grande tiene metro; el metro es algo que utilizo con torpeza,- soy incapaz de viajar solo en metro por el miedo a acabar en cualquier sitio desconocido, por ejemplo Úbeda. Para moverse por una gran ciudad hay que andar demasiado, siempre que pregunto,- ¿cuándo llegaremos?, me responden siempre que a media hora de camino. Todo es media hora o diez minutos de camino, cosa que en la isla no hacemos porque todo lo tenemos a mano. Ahora pasado dos días del viaje lo recuerdo con buen sabor de boca; el caminar por la ciudad, ver gente variopinta por todos lados, entrar en sitios extravagantes. No sé. Esas cosas no las tenemos por aquí.
Miércoles noche. Por fin he pintado un poco sobre papel de revista, he hecho diez copias del corto en d.v.d. he hecho otras copias. Banda aparte de Godard. American Splendor. 23: 05 de la noche, creo que voy a montar algo en video. Me sentaría en el sofá pero hace demasiado calor.

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