Thursday, August 18, 2005

¿como puede ser posible que siempre tenga ganas de tantas tonterias, y que sentido tienen estos extraños titulos tan largos. No entiendo nunca nada.

Hoy he nadado desnudo en el mar; todo el tiempo he tenido esa sensación de desnudez, pero estaba tranquilo, nadie me miraba, nadie quería verme desnudo, todos ellos apartaban la mirada. Lo cierto es que no había nadie mas que ella, yo y los pececillos del mar. Mientras andaba torpemente por las rocas para llegar al agua pensaba todo el tiempo en un posible resbalón, en abrirme la cabeza, sí,- un montón de cosas positivas, como siempre. A las ocho de la tarde hay poca gente en esas rocas donde vamos a nadar, creo que voy a tener una buena recopilación de buenos recuerdos para los malos momentos. Que bonito, siempre dices unas cosas tan bonitas,- me dice esto mientras estamos sentados con el culo pegado en el suelo. Son palabras con sabor a olas. Estamos demasiado bien y pienso que podría ser siempre así. Quedarnos congelados en una foto y que se diga de nosotros en el futuro que siempre fuimos así. Otro de mis últimos pensamientos tontos, ¿hay algún genero mas triste que la comedia o el musical?. He decidido que a partir de ahora mi vida va ha ser un musical. No existo como persona real, no puede ser que lleve doce años trabajando en la misma empresa con el mismo tipo de contrato, eso es muy de musical. Si hago un análisis de mi vida están todos los elementos para el cine musical.
Mi jefe, sin duda una de las personas mas rancias que conozco, y no suelo utilizar muy a menudo la expresión rancia, pero el lo es. Es rancio como un queso que se queda en la nevera un par de meses y te olvidas que tienes que tirarlo hasta que notas que algo empieza a oler mal en la casa y le echas la culpa a tu desodorante para hacer la gracia. En la imagen que viene a continuación imaginate una cámara fría de carnicería, estoy cortando pollos, tengo los pies helados, a dos metros de mi, en el lado derecho de la cámara esta mi jefe cortando carne como un desesperado. Hemos pasado toda la mañana en el mismo cuarto frió los dos solo sin pronunciar palabra. En la estantería de mi izquierda hay una vieja radio que parece que lleve años sin conectarse. Yo miro la radio y miro a mi jefe, el sigue teniendo esa cara de rancio todo el tiempo, lo miro y reúno fuerzas para decírselo.
Yo: jefe.- el jefe gira lentamente su cuello dirigiendo su mirada hacia el sitio donde estoy yo, puedo notar que todo este proceso es a cámara lenta y el tiempo se diluye en el espacio dejándome todo el infinito para meditar el porque de mi agonía.
Jefe: ¿qué quieres?.
Yo: la radio esta, ¿usted cree que debe funcionar?, porque creo que podría ser interesante enchufarla y oír que pasa en el exterior de este hotel, no sé, empaparnos de nuevas culturas y músicas.
Jefe: ¿qué pasa, que te aburres conmigo?.
Yo: no es eso, pero creo que seria interesante…
Jefe: también seria interesante que me chupase la polla los salmones y no me la chupa nadie. Bueno, inténtalo, enchufala, haber si funciona ese viejo trasto. Esa arradio la traje yo aquí por en el año 78. la compre para oír los partidos de fútbol, deje de ponerla porque me dejo de interesar el fútbol.
Yo enchufo la radio pero no se escucha nada, intento sintonizar cualquier emisora pero no se oye nada. A punto de desconectar la radio empezamos a escuchar unas notas de música clásica. Es un valet empalagoso y ñoño como una puesta de sol a tu lado.
Yo: menuda mierda, solo se oye música clásica.
Jefe: no lo quites.
Yo: ¿qué, le gusta esto?.
Jefe: me encanta, no sé que es lo que siento pero esa música me hace sentir cosas especiales. Estas palabras acompañadas de la pierna derecha de mi jefe de cocina que estira su pierna como un bailarín sobre la mesa de despiece. Por supuesto yo me quedo totalmente flipado, esta claro que nunca había visto a mi jefe comportarse de esa manera. Yo me quedo paralizado con mi cuchillo en la mano mientras mi jefe empieza a bailar esa música clásica, se pega un bailoteo por toda la sala de despiece, la putada es que solo soy yo quien ve este acontecimiento. Jamás pensé que mi jefe pudiera estar tan ágil cuando lo veo desplegar sus piernas que parecen cientos cuando de un brinco parece rozar el techo de la sala con un suave movimiento que parece emular al vuelo de las mariposas,- la imagen es increíble. La pieza clásica termina y de un salto el jefe termina su numero música delante de mi. Pasan unos buenos segundos después de que la música termine, como en los clásicos musicales, donde mi jefe no reacciona.
Yo: ¿pero que cojones esta haciendo?.
Jefe: ¿hacer de que, que es lo que he hecho, que es lo que ha pasado?.
Yo: pues que se ha puesto a hacer el gilipollas bailando por toda la sala.
Jefe: ¿pero que dices?, tu estas tonto chaval, si yo no sé bailar.
Cantina
Yo: acabo de ver al jefe bailando por toda la sala de despiece. “mientras saco una lata de coca cola de la maquina”…………



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