Sunday, June 05, 2005

Reidimei flex rei men whaskis fraskis compleit whit you

A las tres de la madrugada, programa de televenta basura de artilugios con formas complicadas para hacer de tus abdominales una barra de chocolatinas. Me imagino llamando a uno de esos números extrañísimos que aparecen en una pantalla llena de estrellitas y colorines.- cómprelo ya o su vida será una mierda de verdad, ¿a que esta esperando?, su vida ya es demasiado triste e insignificante como para dejar pasar un oferta así. Por supuesto que cojo el teléfono y compro uno de esos cacharros para hacer de mis fofas formas estomacales, unas duras barritas de chocolatina; como dice el tío rubio del programa con las venas de la frente, a punto de reventar y dejar todo el plato, pringado de pequeñitos trozos de seso vació de culturista. Por supuesto que si. El extraño artilugio me llega a casa una semana mas tarde. Lo he pagado con tarjeta, no pasa nada, porque ya estaba arruinado antes de empezar a escribir este relato. Saco el “Reidimei flex rei men whaskis fraskis compleit whit you”.- por ponerle uno de esos nombre con los que bautizan a estos aparatos. Lo tengo delante de mi. Me he tumbado en el suelo, en mi alfombra persa con estampados de tigre. Quiero decir, vale, ahora estoy con mi recién adquirido aparato y me lo coloco en el estomago, de forma que me rodea y me aprisiona sin dejarme respirar, tiene como un cinturón de color negro. El aparato tiene forma de nave imperialista del retorno del jedi. También tiene dos botones, supongo que el de encender y el de apagarlo de una vez para no volver a utilizarlo nunca mas; aprieto al botón y aquello empieza a vibrar, un cosquilleo, una extraña sensación de que estoy haciendo el gilipollas un sábado por la tarde, menos mal que mi compañera esta en el curro y no sabe nada de esto. Me quedo con el aparato puesto durante veinte minutos, aprisionándome como en las escenas de cama de instinto básico. Haciendo un plano cenital me veis a mi, en calzoncillos retorciéndome en mi alfombra rocija con tigres de Persia, si eso existe. Mientras un extraño aparato comprado por televenta me estruja mis formas fofas como si fuese un vulgar calamar de rió. Pasados los veinte minutos me doy cuenta de que aquello no funciona, que lo mejor seria meterlo de nuevo en la caja e intentar devolverlo. Con esa idea lo pongo encima del armario dentro de su caja y me tomo un zumo mientras pienso que hacer con aquel ridículo trasto inútil, siento que me han timado otra vez, como aquella vez que compre aquel triturador motosierra aspirador. Que hijos de puta. Unos días mas tarde yo he seguido con mi anodina vida, esa vida que tanto me gusta que es la mía, en la cual nunca pasan cosas interesantes, por eso siempre ando falto de cariño y me tengo que meter en la vida de los demás. Mi compañera no sabe nada de la adquisición de mi nuevo estúpido aparato; pienso que debería decírselo, pero no sé como, porque sé que me va ha echar la bronca de nuevo; como aquella vez que me compre una colección de sellos gigantes tamaño poster con lo que podía haber empapelado toda la casa; Creo que no estoy preparado para otra bronca de esas, así que prefiero no decirle nada por ahora, si no es necesario; ella esta sentada delante de la tele, son las 4 de la tarde, yo estoy metido en el w.c porque llevo unos días con extraños dolores de estomago. Me miro en el espejo, tengo ojeras, pero siempre las he tenido, eso no es extraño; me levanto la camisa para tocarme la barriga y allí no esta, mi barriga ha desaparecido. Lo que antes había una enorme barriga de foco se ha convertido en músculos como piedras y como una barrita de chocolate con anabolizantes. Me he metido en un buen lió, ¿cómo le explico esto a mi compañera?, lo que es peor, ese maldito trasto funcionaba. Sigo siendo la misma persona pero con el estomago de conan y brat pits. No sé que hacer. Salgo del cuarto de baño y me meto en el armario, me pongo un par de jerseises de invierno, y encima la camisa de verano que llevaba, para que no note nada. Salgo de la habitación y me siento en el sofá, todo parece normal, menos yo.
Ella: ¿de que vas disfrazado?, te vas ha asar vivo debajo de esa ropa.
Toni: no, que va, si estoy bien, estaba en el baño leyendo una revista de tendencias; vuelve en grunjer, vuelve ir así, las camisas de cuadros, la ropa rota y sucia.
Ella: ¿pero tu eres tonto o que te pasa?. Me estas ocultando algo.
Toni: para nada, solo es que necesito un cambio de aires, estoy experimentando con nuevas formas.
Ella: ¿en pleno agosto?. –vale, no sé me ocurre que decirle. Esta claro que sabe que esta pasando algo. Me quito la ropa y le muestro mis nuevos músculos estomacales. Ella flipa en colores, y claro, se cabrea conmigo y me echa otra de las bullas.- ella: ¿qué te ha costado eso?, otra vez has vuelto a picar en esa mierda de las televentas, ¿pero tu eres idiota o que te pasa, no tuviste bastante con la replica de la pecera para tiburones artificiales que enceraban la casa?. La verdad, no sé como cojones terminar esta mierda, esta claro, ¿no?.




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