Thursday, May 12, 2005

Apuntes sobre un monton de cosas realmente estupidas, anodinas y aburridas.

Extraña mañana
Sábado por la mañana, suena el despertador, podría ignóralo y pasar de ir al curro, es una opción inteligente pero poco productiva, me quedo en la cama mirando el techo diez minutos, buscando la inspiración definitiva que haga que me levante; lo hago, aunque de mala manera, al mirarme al espejo del cuarto de baño me pregunto si soy yo ese individuo gordo y feo que se refleja en mi viejo espejo desencantado, después de algunas observaciones y averiguaciones de a donde ha ido a parar el resto de mi pasada esencia que me caracterizaba como un individuo mas o menos presentable me dirijo a la cocina, no se a por que ni porque, supongo que con ansias de encontrar un nutritivo desayuno, pero de eso nada, solo hay una anciana mosca que consume sus últimas horas merodeando encima del bistec que puse en la nevera el año pasado, uno de esos bísteles que me regalaron mis padres por el día de mi cumpleaños cuando me vieron con cara de hambriento; al no encontrar nada en la casa a lo que pueda llamar desayuno más que un aceitoso envoltorio de un pastelito al que le meto la lengua mientras cojo las llaves del coche, me dispongo a partir hacia eso llamado trabajo, salgo de la casa, al cerrar la puerta noto crujir el oxidado plomo que siempre me prometo arreglar un día de esto cuando me pille con ganas, supongo que algún día, cuando encuentre esas ganas de rebajas en algún almacén a punto de liquidar algunas ofertas, mientras bajo cada sudoroso escalón de la finca empiezo a tropezarme con la fauna vecindad, africanos en su mayoría y algún recién salido de prisión por violación de menores y ositos de peluche, llego a la planta baja, donde los buzones siempre están hay sin decir palabra, sin ninguna obligación de nada, simplemente ser buzones, aunque la mayoría de las veces, podría decir siempre, el contenido de esto buzones no deparan nada interesante que pueda cambiar mi destino en mi anodino día de trabajo; salgo a la calle, elijo una dirección en la cual buscar mi coche, ya no me acuerdo donde lo aparque anoche, pero esto tiene fácil solución, o calle arriba o calle abajo, tengo una corazonada y opto por calle abajo, menuda mierda me digo a media calle, ayer fue jueves, aparque el coche calle arriba, el sitio donde yo creí aparcar el coche esta ocupado por el cadáver de un gato atropellado por un motero salvaje del infierno, el gato huele un poco mal al haber quedado totalmente abierto por la mita y con la marca característica de la rueda atravesando su pequeño y lindo gatito; por fin encuentro mi coche, aunque mejor pensado preferiría no haber vuelto a encontrar a ese pedazo de montón de chatarra color rojo gastado a lo que yo llamo mi vehículo, me introduzco dentro de el como si me introduciese dentro de una mujer gastada y corrida de la vida, el asiento incomodo con su ruido a mulles viejos, el volante viejo igualmente que el asiento y la tapicería, parece que todo haya aprendido a envejecer de lo que tiene al lado, incluso las cintas de música suenan a viejas, luego pienso que Led Zeppelín dejaron de grabar discos, esto es una buena razón por la que sienta tanto gusto a viejo por todo, me dirijo a mi trabajo con ilusión y lleno de esperanza.

Sábado por la noche una semana más tarde.

Escribo esto con los ojos cansados, hace mucha calor y hay una carrera de mosquitos en mis piernas, creo que están discutiéndose quien será el primero que me coma vivo esta noche, son las o:57 minutos, lo se porque en la pantallita del ordenador tengo unos numerillos que me lo indican; en los seiscientos treinta canales digitales no ponían nada esta noche así que me he decidido por escribir un poco mis penas y dolores, intente buscar un buen programa con el que sentirme identificado pero todos eran realmente interesantes: Kandiski, vida y obra del genial pintor, análisis sintético del Art Decó de finales de los cuarenta, bodelaire, poemas secretos, un documental sobre Dalí y Buñuel y el puto tostón de un Perro Andaluz, menudo rollo, yo necesitaba un programa de verdad, con contenido social, como noche de fiesta......,me siento como una llorona folclórica con un vestido rojo lleno de lunares blancos esperando borracha en una posada al amor de mi vida, un ex boxeador metido a marinero con ropa interior de cuero; escribo todo esto como calentamiento para lo que realmente quiero escribir, mi verdadero mensaje, ese que llegue a vosotros y os haga reflexionar sobre el contenido materialista de las cosas, intentar sacar el mayor provecho de las cosas que realmente valen la pena y siempre que podamos liarnos un buen porro hacerlo.............¿por donde seguía?, quería escribir sobre algunas reflexiones que me han estado merodeando este íntimo sábado, íntimo porque ha sido para mi un día de descanso aunque no eran un día libre oficial; ayer noche, viernes, me metí en la cama con algo de fiebre, con el estado mental de la fiebre decidí que hoy sábado seria un buen día para no ir a trabajar, pedirle a alguien cercano que llame al trabajo para decir que yo voy a estar indispuesto; tener cuarenta de gripe es una gilipollez comparado con nueve horas de cocina de hotel, eso si que es fiebre de verdad, no un catarrillo con malos síntomas de cuerpo; es cierto, he estado mal, pero he estado mucho peor, ¿y que?, he podido utilizar mi catarro como excusa justificada para faltar ausentarme de mi trabajo por un día, y repito ausentarme porque faltar suena muy mal, aunque sea cierto, yo he faltado, pero sin querer queriendo.........¡y que de puta madre se siente uno cuando no trabaja en sábado!, aunque este mal estoy bien, el mensaje ya ha sido pillado creo, me dice alguien sentado al fondo de la sala, lo he oído.
Una semana más tarde sigo estando de nuevo aquí, delante de la mesa del ordenador, con un mensaje diferente que contar, con nuevas aunque aburridas experiencias cotidianas y siempre cargado de energía negativa, de esa que me hace ser como soy;
¿ a quien le importa el sábado?, ¿qué es el sábado?, ¿hay que respetarlo tanto como al domingo? Y lo que es más importante, debo cambiar la alfombrilla del ratón, me resbala y tengo que hacer mil movimientos para mover el maldito ratonzuelo.


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